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Nadie desea a un mueble. Si te has convertido en el 'seguro de vida' de los que amas, te has vuelto invisible. El sacrificio no es una medalla, es un contrato de servidumbre que normalizamos bajo el nombre de amor. Lee por qué recuperar tu dignidad es el acto más revolucionario que puedes hacer hoy.
"¿Te has preguntado por qué, a pesar de darlo todo, sigues esperando un turno que nunca llega? Quizás no eres la opción que sigue, sino el 'seguro de vida' que el otro paga para no enfrentar su soledad. Un viaje crudo desde la autoanulación hasta el rescate de tu dignidad."

Hay palabras que no se leen: se sienten. “Dignidad” es una de ellas. No es fuerza, ni orgullo, ni valentía… es algo mucho más simple y profundo: ese lugar interno donde no tienes que demostrar nada, justificarte ni luchar para ser suficiente. A veces nos alejamos de ese lugar sin darnos cuenta—cuando cargamos lo que no nos correspondía, cuando nos hacemos grandes demasiado pronto, o pequeñas para no molestar. Pero la dignidad no desaparece: solo espera que la mires de nuevo. Si algo dentro de ti se movió al leer estas líneas, este artículo es para ti. Aquí vamos a explorar qué significa realmente habitar tu dignidad, cómo se pierde y cómo volver a ella desde una mirada humana y profundamente sistémica. Entra. Respira. Lo que vas a leer puede ser un regreso a ti.

A veces creemos que ya dejamos atrás el pasado, pero nuestro cuerpo, nuestras reacciones y nuestras emociones cuentan otra historia. Los “ecos del inconsciente” siguen sonando en forma de culpa, miedo o repeticiones que no entendemos, como si el alma hablara en susurros que la mente no traduce. Este artículo te invita a reconocer esos ecos —propios o heredados— y a transformarlos en fuerza vital. Descubrirás cómo la atención plena, el cuerpo y los símbolos pueden convertirse en tus aliados para liberar memorias antiguas y volver a sentirte en presencia contigo.

A veces, la mente habla con tanta fuerza que olvidamos que no todo lo que dice es verdad. El Hexaflex de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) nos enseña a mirar los pensamientos sin pelearlos, a elegir desde los valores y no desde el miedo. Vivir presente no es dejar de pensar, sino dejar de creer que somos lo que pensamos.