A veces, con sólo amor no es suficiente y a veces, el amor no es suficiente

Autora: Patricia Fournillier. MsC. Orientación en Conducta; MsC. Orientadora en Sexología; Life Coach. 03-11-2019

Hace unos días leí en esas imágenes que circulan por las redes, la frase que dice “A veces con solo amor no es suficiente y a veces el amor no es suficiente” y, reconocí que en una idea tan simple se esconde reflexiones profundas cargadas de tanto sentido común, pero que, paradójicamente es el menor de los sentidos que se usa si se trata de vivir, estar  y ser pareja.

Pues, en nombre del amor se gesta una gran variedad  de batallas territoriales, ideas irracionales, se construyen fantasías, se tienen anhelos descontextualizados, las cuales, se repiten con gran precisión, en algunos casos, de generación en generación. Tal vez el amor idílico o romántico por sí mismo no sea el mayor de los problemas que enfrentan las parejas  al momento de iniciar y desarrollar la convivencia, pues, la verdad es que existe un espacio tiempo llamado cotidianidad y es precisamente aquí, donde ocurre el gran choque, de la experiencia con las creencias de lo que sería esa experiencia. 

Si, la frase de los cuentos de princesas y príncipes que dice “…Y vivieron felices para siempre” es una de las más peligrosas creencias que han viajado en el imaginario colectivo, pues, este siempre significa que a partir de allí nada cambió, la relación se congeló, todo permaneció inmutable.

Quién puede imaginar a la princesa o al príncipe discutiendo  por qué miró o no miró, por qué movió tal o cual cosa del lugar, por qué amaneció con tal cara y qué hizo el uno o el otro para merecerla. Por qué salió, no avisó, con quién andaba, en quién piensa si está callado, por qué se arregló más, por qué no la o lo desea, por qué tuvo una respuesta sexual tan rápida, o peor, por qué no la tuvo, etc, etc, etc.

Pero todos sabemos que no es así, la realidad es que nada ni nadie es igual, así queramos vivir esa fantasía, ni una célula de nuestro cuerpo permanece igual, menos el pensador y sus circunstancias. Absolutamente todo cambia, lo irracional y absurdo es pretender que la pareja si se quede igual, como al principio.

De allí que, en la cotidianidad de príncipes, princesas y cualquier otro tipo de pareja de referencia socio cultural, no se nos contó que solo con el amor no es suficiente, hace falta desarrollar habilidades para afrontar con respeto las diferencias, habilidades para el reconocimiento de la individualidad del otro, sentido común, espacio, reconocer que un día se eligieron para construir una relación cosa muy diferente a tener una relación. Cuando ya tienes algo, al rato ya no le das tanta importancia.

Cuando construyes algo estas involucrado en cada detalle y es un proceso, tener una relación es un producto, los productos pierden vigencia  los procesos son dinámicos, cambiantes, vivos, los productos son materia inerte. Si las parejas logran vivir desde el proceso de construir su relación vivirán en la experiencia de estar conquistando al otro, transformándose y buscando su mejor versión para ofrecerse desde el amor al otro.

Se harán responsables de sus vínculos, de sus carencias, de sus necesidades y darán espacio al otro para que haga lo mismo, sin esperar u obligar al otro para que realice sus cambios, pues, entiende que ambos están en modo construcción, no son un producto acabado. Son dos compañeros  de camino amorosos que entienden y se solidarizan con el otro, pero respetan y entienden sus necesidades individuales y las atienden.

¿Y qué sucede cuando  el amor no es suficiente?, esto significa que, a pesar de llevar una vida  de pareja, entre lo que cabe soñada, no es suficiente sin la chispa de la pasión, sin el deseo de querer estar, es como comer sin hambre, tratar de dormir sin sueño, beber sin sed, no es que no se pueda hacer, es que quienes viven esta dinámica, la pueden hacer sin la emoción que los conecta con la gratitud, sin disfrutar de la experiencia, lo cual hace un abismo en la relación. Se les volvió un producto, pues ya dan todo por sentado, no se esfuerzan por nada más, ya ven la relación como algo que está hecho y no como algo en construcción.

Pero el ser humano por naturaleza es un conquistador, al menos su mitad biológica lo es, su esencia masculina biológicamente representado por el espermatozoide da fe de ello. Es esta esencia conquistadora la que pone en riesgo de cambio a la relación, aquí puede entrar un tercero a darle vida a lo que parece estar muerto, a lo que parece que ya está listo, y no necesita cambio, a lo que parece perfecto, y está adormecido.

Cuando el tercero aparece, inicia la gran batalla, despiertan los miembros de la pareja y descubren que  a veces con solo amor no es suficiente y a veces el amor no es suficiente, descubren que hacía falta hacer más, estar más presente en la relación, no en la casa, en la relación, sintiendo y construyendo la relación, reconociendo las necesidades individuales y del otro, llámense sexuales, emocionales, personales; el proyecto de pareja  y la visión de futuro.

Entonces, ¿Qué hacer si descubrimos que teníamos una pareja, pero no estábamos construyendo una relación de pareja? Bueno esto no es sencillo de responder en estas cortas líneas, pero hoy dejo una de las recomendaciones  que desde la experiencia de consulta ha  sido muy efectiva para iniciar el camino de llevar la relación de un producto a un proceso:

Reconocer que, aunque estén en pareja son seres individuales, no porque vivan juntos, el otro tiene que pensar, sentir, o dejar de pensar y sentir según convenga a la creencia sociocultural de qué es una pareja.  Es verdad que estamos insertos en una sociedad llena de creencias, reglas, normas y leyes que prohíben y permiten conductas, pero eso no es condición para castrar al ser individual que habita en cada miembro de la pareja.

Si la pareja es un espacio de construcción y transformación, es importante revisar hasta dónde aplican un montón de creencias de pertenencia sobre el otro. Hasta dónde podemos irrumpir en la individualidad del otro en nombre del amor o el título de propiedad “mi pareja”.

Esto también implica, y sé que esto escandaliza a algunas personas inseguras que quieren saber todo sobre sus parejas, el rescate de la privacidad individual, esto supone un espacio íntimo contigo mismo, no entra ni la pareja, es supremamente importante que tengas algo que solo sea tuyo, es un espacio donde puedes entrar y ponerte a salvo, este espacio puede ser tus recuerdos, tus fantasías, tus anhelos, algunas experiencias, el celular, lo que quieras, que sea solo tuyo.

Pero al reconocer esto, también debes saber que el otro tiene tal cual, el mismo derecho. Es un espacio que te permite reflexionar, sentirte, encontrarte, soñar y tomar fuerzas para seguir en la aventura de construir la relación, desde la libertad, el respeto y la consideración del proceso de quien también eligió acompañarnos en esta maravillosa y compleja experiencia de ser pareja.

Aquí te regalo un cuestionario para que reflexiones sobre tu vida de pareja. Me puedes dejar un comentario sobre dudas, preguntas o inquietudes y con gusto te estaré leyendo.

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