Las heridas, los espejos y lo que sabemos pero, nos cuesta comprender de la piel hacia dentro.

Quiero iniciar con algunos significados. Herida es toda afección, daño o maltrato causado en el cuerpo físico o cuerpo emocionalSe siente un dolor constante que varía de intensidad. A veces, en algunos momentos del día, lo logramos olvidar, ojo, no es lo mismo que curar. Pero, cuando por accidente, nos tocan esa parte del cuerpo emocional o físico, el dolor se intensifica y mucho, solo para recordarnos que la herida sigue ahí.

¿Quién nos la originó, o cómo fue? Pierde importancia frente a la urgencia de aliviar y, en el mejor de los casos, cuidar, poner a salvo esa parte de la herida, limpiar y curar regularmente hasta llegar a la sanación, para que el recuerdo y roce de esa herida no sea doloroso.

Sin embargo, un poco de historia y antecedente de esa herida es válido para lograr la comprensión y evitar situaciones que justamente, por desconocimiento, la acrecienten más y más con los días y los años. Ahora bien, sabiendo o no el origen de la herida, lo verdaderamente importante es ponernos a salvo e iniciar la dolorosa tarea de limpieza y curación… Más adelante te diré algunos tips para ello.

El espejo es un recurso material que nos refleja, permite ver eso que no podemos ver, es decir, “a nosotros mismos”. Sin un espejo podemos ver parte de nosotros, podemos ver fracciones, pero, no podemos ver nuestro rostro, no podemos ver nuestro cuerpo entero. Gracias al espejo, tenemos una visión global y más real sobre cómo somos, al menos en el plano físico.

En psicoterapia, usamos un recurso analógico al espejo, y en este caso, se trata de las personas que nos muestran día a día, situaciones similares en nuestra vida. Para bien o para mal, nos reflejan…

Existen tantos espejos como gente en el mundo… En todos, humanamente no podemos ni necesitamos vernos… Pues lógicamente no todos son para nosotros, cada persona es un espejo solo para quien necesite verse en tal o cual situación. ¿Cómo lo sabemos? Sencillo, nos agrada o desagrada mucho… Y cada día se acrecienta esa sensación, o en cada encuentro lo vivimos con más intensidad. Ahí podemos decir que encontramos nuestro espejo, encontramos nuestro reflejo.

Si nos agrada, maravilloso… Solo es necesario recordar que no es sólo la persona, también somos nosotros reflejando, esa persona nos muestra ese lado que tenemos hermoso, porque lo tenemos. Y para verlo, solo al conectarnos con el otro, sale reflejado esa parte nuestra que nos gusta… Entonces, podemos agradecer a esa persona por su servicio de reflejo.

Si no nos gusta, es momento de ser atrevido… Necesitamos ser atrevidos para mirarnos con detenimiento en ese reflejo. ¿qué nos muestra la otra persona? ¿Porque, solo no podemos ver la magnitud de nuestra herida y frente a un espejo sí?

Cuando alguien nos roza con un comentario, una mala mirada, una acción o todo junto, y en verdad asentimos a ello, le damos importancia, es cuando nos reflejamos, en esa persona, en ese espejo. Lo sabremos por la intensidad de dolor que sentimos. El dolor proviene de la herida que el otro solo nos recuerda a través de lo que refleja y nosotros vemos con gran malestar.

El tema se complica cuando, olvidamos el servicio de reflejar que es natural en el ser humano, y nos vamos a sufrir como víctimas, por culpa, supuestamente de lo que el otro nos hizo o dijo.

El espejo no deja de reflejar porque cierres los ojos, pero esa facultad de hacernos los locos frente a la evidencia del reflejo es lo que hace que: en primera instancia neguemos que traemos una herida, si la negamos, no existe posibilidad de sanarla, y lo que sucederá como consecuencia es que, en cada espejo veremos cómo es más grande y más complicada nuestra herida, en sí, ¡Más caótica!

Cuando negamos el espejo usamos frases acusadoras e irresponsables como; tu, me humillas; muchas personas se burlan de mí, la gente abusa de mí, etc. Todos reflejos de nuestra ceguera para ver lo obvio…

Pero están los extremos, los que dicen con arrogancia: “yo soy tu espejo”, “lo que no te gusta de mí arréglalo en ti”, “yo soy yo y, tú ve como resuelves”, “no soy responsable de lo que pienses…etc.” Y, aunque esto es cierto, lo cruel es que justo cuando a este arrogante, (y resalto arrogante por la manera atacante como responde), le reflejan sus heridas, porque para él también hay espejo, sale a decir que eso no es él, que no lo van a fregar con el temita del espejo.

En otras palabras… No acepta ningún espejo, solo le gusta ser el espejo de alguien más… Pero es intolerante a verse en el otro… muy posiblemente tenga un desorden de personalidad narcisista. De allí que, su arrogancia disfrazada de no me importa, esconde un niño asustado por eso que refleja en el otro y le parece horrible.

Un punto medio es reconocer que, en cada encuentro incómodo algo es mío y me recuerdas una vieja herida por sanar, no soy perfecta, porque el otro tampoco lo es, y el servicio del espejo no es ni bueno ni malo, me miro y voy atendiendo mis heridas. Si mi herida es muy grande y el espejo parece la santa inquisición juzgándome, me pongo a salvo, me alejo y voy trabajando por partes mi herida… De un día a la vez y sigo aprovechando el servicio del espejo para ver los avances de mi herida.

Llegará el día en que, ese ser que fue en gran espejo, ya no nos servirá más para ver nuestro reflejo, no tendremos conexión y no podrá mostrar nuestra nueva versión, allí sabremos que ya su tarea terminó para nosotros… Y con toda seguridad aparecerá un nuevo espejo… Pues estamos en este camino y lo natural es, seguirnos reflejando en el otro.

Tips:

Ten compasión de tu reflejo, sobre todo si es muy incómodo.

Mira tú herida y antes de juzgar tu espejo o juzgarte a ti, recuerda que estás experimentando esto que llamamos vida.

Respira y, si tu espejo es muy rudo contigo, ponte a salvo, aléjate como el águila, sube a lo alto de tu montaña interior y transformarte en tu mejor versión, apóyate en la Terapia cognitiva conductual para modificar las distorsiones cognitivas que no te permiten ver  y distorsionan lo que es. Te aseguro que luego de eso, más nunca toparás con el mismo espejo.

Comprenderás en primera persona, en tu piel, que, fue determinante el atrevimiento de mirarte conscientemente en el otro. Si no sabes qué hacer con lo que ves, recuerda, estamos a un clic para guiarte en el camino de verte y sentirte y hacer los cambios que te empoderan como ser humano.

Escrito por @patricia-fournillier, 26 de agosto de 2019, nueva edición 04 de septiembre 2020.

mis cuentas de Instagram: @patriciafour_orienta @patriciafourse

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